Grabado con Paco Loco –un sexto miembro de hecho- en sus estudios gaditanos, Forever demuestra que no hace falta irse al otro extremo del mundo para hacer un disco con vocación de saltar fronteras, con ganas de codearse con quien sea, llámese Wilco o Delco (la banda madrileña a la que Ramiro Nieto produjo su debut). Es un tópico, pero no por ello menos verdad: lo que importa al final es tener buenas canciones que se metan bajo la piel, seguir coleccionando “bellas cicatrices”. Y de esas -ya sean acústicas, con violines, con envoltorio americano...- hay un buen montón en Forever.
Agridulce y esperanzador, melancólico y juguetón, Forever es, ante todo, un disco de pop bonito. Compruébalo.
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